Este sábado empezó algo nublado y gris pero gracias a la música y a la lucha contra la inercia de hacer siempre lo mismo se fue animando. Nada más despertar pusimos el Medulla y la voz
Björk me hizo quedar hasta bien tarde en la cama.
Hacia las 13 me levanté y puse lo que para mí es un clásico si quieres hacer tareas del hogar (que ya tocaba, menuda casa):
Lagwagon y
Pennywise, algo de locura, ritmos rápidos y voces para corear mientras pasas la fregona y le echas un ojo al
risotto, que se está convirtiendo en mi plato típico de los sábados.
Por la tarde el
Unicaja me decepcionó otra vez contra el Tau, vaya mierda con el cacho partido que hizo contra el Maccabi. Así que lo que quedó de tarde dio paso al vicio previo antes de ver el concierto que dio la Mala Rodríguez en Tenerife island. El vicio últimante viene acompañado con videos del YouTube donde pincha lo que más le mola, yo me quedo con
Los Gauchos, un grupo de chavales que versionan temas clásicos del metal de una forma extraordinaria: buenísimo chicos.
Por la noche
La Mala que dio un conciertazo en un muy lleno Noctua, se le vio emocionada.